miércoles, 18 de marzo de 2009

La difusión de la industrialización, semana 6


Durante la semana del 9 al 13 de marzo vimos los procesos de industrialización y crecimiento de las economías próximas a Gran Bretaña, es decir, aquellas pertenecientes al primer círculo de difusión de la Revolución Industrial: Bélgica, Suiza, Francia, Alemania y EE.UU.
Gran Bretaña, que había sido la principal potencia económica mundial desde 1830, a partir de 1870 empieza a decaer. Fue el primer país en producir y exportar maquinaria y productos industriales, pero a partir de 1870 el incremento de la producción y las políticas proteccionistas adoptadas en los demás países, la escasa educación técnica, la aversión a formar sociedades anónimas y la incapacidad para invertir en los sectores innovadores de la 2ª Revolución Industrial limitaron la expansión internacional del comercio británico.

En cambio, países como Francia y Alemania se concentraron en sectores nuevos, muy rentables y de gran demanda mundial, con lo que consiguieron crecer de manera espectacular entre 1840 y 1870. A partir de ese momento, Francia ralentiza su crecimiento debido a la derrota en la guerra franco-prusiana, a una crisis agrícola y a la inversión de capital hacia el exterior, impidiendo la formación de empresas nacionales lo suficientemente grandes y preparadas para la 2ª Revolución. Alemania, por el contrario, acelera su crecimiento gracias a la actuación del Estado.

Estados Unidos empezó siendo un territorio colonial sin ninguna tradición artesana pero gracias a la presión demográfica fruto de la immigración y a la adopción de procesos industriales europeos experimentó el mayor crecimiento económico a partir de 1860. Una de las claves de su progreso y desarrollo fue la implantación del taylorismo y de las grandes corporaciones.


Los hechos históricos han demostrado que los países que se industrializaron primero tienen algunos aspectos en común: el apoyo institucional y la educación técnica y empresarial. Es evidente que la formación de capital humano es muy importante para que éste en un futuro pueda dedicarse a la investigación y desarrollar nuevas técnicas y métodos para el progreso y el crecimiento tanto económico como social. Alemania fue uno de esos países que decidió apostar por la educación popular y la creación de escuelas técnicas y no le fue nada mal.

Sin embargo, sin el apoyo del Estado y una legislación económica no hubiera sido posible: la protección del mercado interior mediante aranceles y la legalización de cárteles (que permitió vender a las empresas con dumping) favoreció el crecimiento y la industrialización. Por tanto, se podría concluir que lo que hace progresar a una región o país no está sólo en la capacidad de producción sino en la habilidad para desarrollar nuevas técnicas y en la actuación del Estado y la legislación vigente en ese momento. Eso explicaría que países africanos o de Sudamérica, cuyos Estados están dirigidos de forma corrupta para defender los intereses de unos pocos no tengan un crecimiento económico elevado.


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