La primera semana de curso empezó con una introducción donde se describía la distribución de la riqueza en el mundo y sus desigualdades a través de tres indicadores: la población mundial, la densidad del PIB y el IDH. Mientras el PIB es un indicador económico que muestra el crecimiento de un pais, el IDH es un indicador de desarrollo y bienestar que proporciona información acerca de los ingresos, la salud y la educación de los países o sociedades. Los gráficos y datos analizados, nos hicieron ver que las desigualdades en el mundo son muy pronunciadas, tanto entre países como dentro de un mismo pais (polarizació social) y que algunos factores que influyen en esa desigualdad son, entre otros, la situación geográfica, la dotación de recursos naturales, la tecnología existente, el papel que desarrollan las instituciones y el capital humano.
Durante la segunda semana se hizo el tema de las sociedades preindustriales desde sus inicios hasta el siglo XV. Estas sociedades eran básicamente agrarias y dependían totalmente del factor tierra. Además, estaban sometidas al sistema feudal y debían pagar exacciones a los señores feudales por trabajar sus tierras. Los campos eran poco productivos y los rendimientos decrecientes hacían muy difícil un crecimiento económico autosostenido. La población crecía de manera irregular como consecuencia de los picos de mortalidad que se daban por epidemias, hambre y guerras.
Sin embargo, el feudalismo sufrió su primera crisis con la Peste Negra (1348), donde la desaparición de un tercio de la población europea hizo perder autoridad a los señores y permitió la restauración de las monarquías absolutas. En la Europa Occidental, se sustituyó la renta feudal por la renta de la tierra.
La fuente de capital más importante en esa época se daba en el comercio y la actividad urbana. Las mejoras en el transporte así como también las organizativas (aparición de gremios, ferias, crédito y banca, asociaciones de mercaderes,....) intensificaron el comercio interior y exterior. La principal ruta comercial era "La ruta de la Seda" y Flandes el nudo o zona de intercambio de productos más importante. Posteriormente, aparecen nuevos núcleos comerciales en la zona de Occidente y norte de Europa.
El tema 2, que trata del feudalismo tardío y capitalismo mercantil (siglos XVI-XVIII), se vió la tercera semana de clase. Esta época está marcada por el descubrimiento de América (1492), que provocó intensas transformaciones en la estructura económica y política de las sociedades. El comercio se focaliza hacia el Atlántico y se produce un comercio triangular entre Europa (Castilla y Portugal principalmente), América y África. La llegada masiva de metales preciosos a Europa procedentes de América junto con un aumento de su demanda provocan una revolución de los precios, que acaba por deshacer el monopolio de Castilla y Portugal en favor de Holanda e Inglaterra. Se implantan nuevas formas de explotación colonial, las plantaciones, y productos como el azucar, el cacao, el tabaco y el algodón pasan a ser los más demandados. El sector secundario también sufre transformaciones en la minería, la siderurgia, el textil y en su organización de la producción (putting-out-system, domestic system y protoindustrialización).
Finalmente, se produce una revolución agraria en dos países: Holanda e Inglaterra. La revolución científica impulsada por el protestantismo, así como la ampliación de la superfície cultivada y las revoluciones de los campesinos incentivaron a los trabajadores a invertir en capital y aumentar los rendimientos de la tierra. En Inglaterra, además de incrementar los rendimientos agrarios, aumentó la productividad por persona como consecuencia de establecer las enclosures (closed fields). Esas innovaciones en la agricultura desembocaron en el capitalismo y la revolución industrial de finales del siglo XVIII.
Durante la segunda semana se hizo el tema de las sociedades preindustriales desde sus inicios hasta el siglo XV. Estas sociedades eran básicamente agrarias y dependían totalmente del factor tierra. Además, estaban sometidas al sistema feudal y debían pagar exacciones a los señores feudales por trabajar sus tierras. Los campos eran poco productivos y los rendimientos decrecientes hacían muy difícil un crecimiento económico autosostenido. La población crecía de manera irregular como consecuencia de los picos de mortalidad que se daban por epidemias, hambre y guerras.
Sin embargo, el feudalismo sufrió su primera crisis con la Peste Negra (1348), donde la desaparición de un tercio de la población europea hizo perder autoridad a los señores y permitió la restauración de las monarquías absolutas. En la Europa Occidental, se sustituyó la renta feudal por la renta de la tierra.
La fuente de capital más importante en esa época se daba en el comercio y la actividad urbana. Las mejoras en el transporte así como también las organizativas (aparición de gremios, ferias, crédito y banca, asociaciones de mercaderes,....) intensificaron el comercio interior y exterior. La principal ruta comercial era "La ruta de la Seda" y Flandes el nudo o zona de intercambio de productos más importante. Posteriormente, aparecen nuevos núcleos comerciales en la zona de Occidente y norte de Europa.
El tema 2, que trata del feudalismo tardío y capitalismo mercantil (siglos XVI-XVIII), se vió la tercera semana de clase. Esta época está marcada por el descubrimiento de América (1492), que provocó intensas transformaciones en la estructura económica y política de las sociedades. El comercio se focaliza hacia el Atlántico y se produce un comercio triangular entre Europa (Castilla y Portugal principalmente), América y África. La llegada masiva de metales preciosos a Europa procedentes de América junto con un aumento de su demanda provocan una revolución de los precios, que acaba por deshacer el monopolio de Castilla y Portugal en favor de Holanda e Inglaterra. Se implantan nuevas formas de explotación colonial, las plantaciones, y productos como el azucar, el cacao, el tabaco y el algodón pasan a ser los más demandados. El sector secundario también sufre transformaciones en la minería, la siderurgia, el textil y en su organización de la producción (putting-out-system, domestic system y protoindustrialización).
Finalmente, se produce una revolución agraria en dos países: Holanda e Inglaterra. La revolución científica impulsada por el protestantismo, así como la ampliación de la superfície cultivada y las revoluciones de los campesinos incentivaron a los trabajadores a invertir en capital y aumentar los rendimientos de la tierra. En Inglaterra, además de incrementar los rendimientos agrarios, aumentó la productividad por persona como consecuencia de establecer las enclosures (closed fields). Esas innovaciones en la agricultura desembocaron en el capitalismo y la revolución industrial de finales del siglo XVIII.
