martes, 31 de marzo de 2009

Imperialismo, Economía Internacional y Revolución Rusa; Semana 8


A lo largo del siglo XIX, los países industrializados fueron implantando la división internacional del trabajo a prácticamente el resto del mundo. Las regiones más afectadas por el imperialismo fueron antiguas colonias como las Nuevas Europas, India y América Central, así como también regiones de África y Asia.
Eso supuso un crecimiento muy desequilibrado y desigual respecto a los países colonizadores (su PIB per cápita apenas aumentó o lo hizo muy ligeramante), aunque para las élites políticas y económicas el imperialismo sí resultó rentable. La mayoría de los países sometidos, con el pago de impuestos por parte de las clases trabajadoras, ayudaron a compensar los déficits comerciales de los países imperialistas; de lo contrario, quizás estos países se hubieran hundido o no habrían podido desarrollar una industrialización tan potente.

También se trató el surgimiento de la economía internacional, que se produjo con el inicio del comercio mundial. El 70% del comercio se producía entre países europeos y con las Nuevas Europas, y entre éstos Gran bretaña era el país más participativo. Hasta 1870, los países europeos intercambiaban manufacturas a cambio de materias primas del resto del mundo, pero a partir de entonces se empezaron a intercambiar productos de igual valor añadido debido a los procesos de industrialización iniciados en los demás países. Pero los Estados, a través de sus políticas comerciales, influyeron en la evolución del comercio. Países como Gran Bretaña apostaron por el librecambio en el intercambio de sus productos, pero sólo pudo hacerlo porque disponía de ingresos alternativos como el impuesto sobre la renta. Los países librecambistas se vieron perjudicados frente a los proteccionistas, que protegieron sus productos a través de aranceles para preservar la identidad nacional de sus productos y fomentar el comercio interior. El proteccionismo fue la política comercial dominante en el siglo XIX y resultó muy beneficioso para las industrias monopolísticas y los productores nacionales. Pero por otra parte, fue perjudicial para los consumidores, que se vieron obligados a adquirir los productos autóctonos a pesar de ser menos competitivos y más caros que los internacionales. En definitiva, se puede concluir que los países proteccionistas pudieron desarrollar su industria aislándose y no permitiendo la entrada de productos mucho más rentables y competitivos. Además, no pudieron especializarse en aquellos productos en los que disponían de ventajas comparativas respecto a los demás países. En cambio, los países que optaron por el librecambismo pudieron imponer la división internacional del trabajo y crecer.

Finalmente, se habló de la revolución rusa y de la formación de la URSS. Mediante la socialización de la economía -abolición de la propiedad privada y gestión del Estado-, los soviets consiguieron reducir las desigualdades en la distribución de la riqueza pero no mantener los mismos rendimientos ni lograr la eficiencia económica. Los excedentes para el mercado eran nulos y sólo se recuperaron con el retorno parcial a la economía de mercado, es decir, con la NEP. Con esta nueva política se recuperó la producción y la productividad anteriores a la revolución. Por último, con la planificación centralizada impuesta más tarde por Stalin, se consiguió industrializar el país de manera rápida pero a costa de explotar a la población e imponiéndoles trabajos forzados.
Por tanto, podemos concluir que el comunismo, a pesar de implicar igualdad y bienestar colectivo, no es el mejor sistema económico, porque reduce los incentivos a maximizar beneficios, es decir, no implica eficiencia. Estos hechos se evidencian en países como Cuba o Corea del norte, que hoy en día siguen teniendo un sistema comunista. La situación ideal se encuentra en las economías mixtas, donde se interrelacionan mercado y estado. De esta manera, los fallos de uno los corrige le otro. Este sistema es el más extendido y es el predominante en la mayoría de países del mundo, y especialmente en los más desarrollados.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Segundo círculo de industrialización, semana 7


Durante la séptima semana de clase se vió la industrialización periférica, es decir, los principales avances económicos experimentados en los países de Holanda, Escandinavia -periferia Norte-, Italia, España -Periferia Sur-, Rusia y Japón -Periferia Este-. Todos ellos pertenecen al segundo círculo de industrialización, que empezó a partir de 1870 y que a largo plazo supuso una escasa transformación estructural de estas economías.
Los países de la periferia norte fueron los que más se desarrollaron debido a la abundancia de recursos de que disponían, ya que eran muy demandados en el mercado mundial. Este factor unido a la gran proximidad con los mercados demandantes ,a la adopción de energías como la electricidad y a la inversión de capital extranjero, hicieron que se pasara de economías exportadoras de materias primas a economías dedicadas a la exportación de productos semielaborados y totalmente integradas en el mercado internacional.
Italia y España también crecieron pero a un ritmo inferior a los países escandinavos. Los productos agrarios y los minerales en el caso de España eran los únicos recursos que resultaban atractivos al exterior. Pero lo que dificultó el rápido crecimiento económico de estos países fueron las políticas proteccionistas para favorecer algunas regiones y sectores y un precario sistema educativo. La crisis económica de finales de siglo supuso una mayor diversificación industrial.
Antes de industrializarse por motivos nacionalistas y políticos, Rusia y Japón eran economías feudales, pero mientras el primer país tenía un elevado grado de servidumbre y miseria, el segundo disponía de una importante tradición artesana y manufacturera y de una elevada formación cultural. Estos dos puntos de partida distintos provocaron una industrialización más fuerte y consolidada en Japón.

Después de ver los procesos de industrialización de estos países, se puede concluir que éstos no hubieran sido posibles sin la entrada de capital extranjero en aquellos sectores potencialmente competitivos como puede ser el hierro en España y la energía hidroeléctrica en Italia. Sin embargo, el endeudamiento de los Gobiernos también ayudó a financiar la construcción de la red ferroviaria y de varias infraestructuras públicas nacionales. Y esta situación se parece mucho a la que están viviendo actualmente algunos países del Tercer Mundo, que hace algunos años contrajeron importantes deudas externas con los países ricos para poder financiar sus procesos de industrialización y desarrollo y ahora les resulta muy difícil saldarlas por los elevados tipos de interés. Pero lo que resulta más sorprendente es que ese dinero prestado, en la mayoría de los casos, fue a parar a manos corruptas y no se destinó ni al desarrollo ni al progreso, lo que significa que estos países se encuentran en la misma situación que antes o incluso peor porque están sobreendeudados.

miércoles, 18 de marzo de 2009

La difusión de la industrialización, semana 6


Durante la semana del 9 al 13 de marzo vimos los procesos de industrialización y crecimiento de las economías próximas a Gran Bretaña, es decir, aquellas pertenecientes al primer círculo de difusión de la Revolución Industrial: Bélgica, Suiza, Francia, Alemania y EE.UU.
Gran Bretaña, que había sido la principal potencia económica mundial desde 1830, a partir de 1870 empieza a decaer. Fue el primer país en producir y exportar maquinaria y productos industriales, pero a partir de 1870 el incremento de la producción y las políticas proteccionistas adoptadas en los demás países, la escasa educación técnica, la aversión a formar sociedades anónimas y la incapacidad para invertir en los sectores innovadores de la 2ª Revolución Industrial limitaron la expansión internacional del comercio británico.

En cambio, países como Francia y Alemania se concentraron en sectores nuevos, muy rentables y de gran demanda mundial, con lo que consiguieron crecer de manera espectacular entre 1840 y 1870. A partir de ese momento, Francia ralentiza su crecimiento debido a la derrota en la guerra franco-prusiana, a una crisis agrícola y a la inversión de capital hacia el exterior, impidiendo la formación de empresas nacionales lo suficientemente grandes y preparadas para la 2ª Revolución. Alemania, por el contrario, acelera su crecimiento gracias a la actuación del Estado.

Estados Unidos empezó siendo un territorio colonial sin ninguna tradición artesana pero gracias a la presión demográfica fruto de la immigración y a la adopción de procesos industriales europeos experimentó el mayor crecimiento económico a partir de 1860. Una de las claves de su progreso y desarrollo fue la implantación del taylorismo y de las grandes corporaciones.


Los hechos históricos han demostrado que los países que se industrializaron primero tienen algunos aspectos en común: el apoyo institucional y la educación técnica y empresarial. Es evidente que la formación de capital humano es muy importante para que éste en un futuro pueda dedicarse a la investigación y desarrollar nuevas técnicas y métodos para el progreso y el crecimiento tanto económico como social. Alemania fue uno de esos países que decidió apostar por la educación popular y la creación de escuelas técnicas y no le fue nada mal.

Sin embargo, sin el apoyo del Estado y una legislación económica no hubiera sido posible: la protección del mercado interior mediante aranceles y la legalización de cárteles (que permitió vender a las empresas con dumping) favoreció el crecimiento y la industrialización. Por tanto, se podría concluir que lo que hace progresar a una región o país no está sólo en la capacidad de producción sino en la habilidad para desarrollar nuevas técnicas y en la actuación del Estado y la legislación vigente en ese momento. Eso explicaría que países africanos o de Sudamérica, cuyos Estados están dirigidos de forma corrupta para defender los intereses de unos pocos no tengan un crecimiento económico elevado.


martes, 10 de marzo de 2009

Factores de producción e innovación, semana 5


A raíz de la Primera Revolución Tecnológica o Revolución Industrial, se producen una serie de cambios e innovaciones.
El primero de los factores que sufre cambios es la población. Se inicia un proceso de transición demográfica, que consiste en un proceso de crecimiento poblacional que culmina con un nuevo modelo demográfico, caracterizado por unas bajas tasas de natalidad y mortalidad. El descenso de la mortalidad se debe a mejoras en la sanidad y la medicina y esto hace incrementar la esperanza de vida. La reducción de la natalidad, en cambio, se debe a factores culturales.
Esta transición demográfica se inicia en Inglaterra, pero se va extendiendo progresivamente a los demás países en los años posteriores.
Es interesante destacar que la modernización demográfica ha provocado que en los países desarrollados la población esté envejecida. Este fenómeno puede tener efectos negativos sobre el crecimiento económico a largo plazo por la falta de mano de obra, pero desde hace algunos años, la immigración procedente de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo alivia el problema.

La agricultura también experimenta cambios. Los avances más importantes que se producen son: la expansión del derecho de propiedad, el uso de grandes propiedades trabajadas por arrendatarios, jornaleros o famílias y la difusión de técnicas de la 1ª Revolución Agraria como las rotaciones, el uso de fertilizantes, la selección de semillas y el drenaje. Además se intensifica el comercio de los productos agrarios por el descenso de los costes de transporte. Se inicia así la segunda Revolución Agraria en Inglaterra que se caracteriza por el uso intensivo de capital (high-farming), un aumento de la producción y productividad y la proletarización.

Entre las innovaciones más significativas de la 1ª Revolución Tecnológica están: la concentración del trabajo en fábricas, la revolución de los transportes, el aumento de la potencia energética y un uso más amplio del acero, ahora más barato y de mayor calidad.
Surgen los primeros sectores intensivos en capital, por lo que se hace necesario obtener financiación a través de los intermediarios financieros. Nacen el Banco Central, la banca comercial y la banca industrial.

Durante la semana también vimos que la industrialización fue un fenómeno regional que se expandió en círculo y que estuvo influido por aspectos tanto institucionales como culturales, ya que los primeros países en los que se difundió (Bélgica, Francia, Alemania, EE.UU) fueron aquellos culturalmente próximos a Gran Bretaña. El país tuvo una gran prosperidad de 1830 a 1870 pero a partir de entonces sufrió un declive industrial por no saberse adaptar a las innovaciones de la 2ª Revolución Tecnológica, es decir, al petróleo y a la electricidad, mientras países como EE.UU y Alemania si lo hacían.


lunes, 2 de marzo de 2009

La Revolución Industrial; semana 4

La Revolución Industrial fue un largo proceso de mecanización y uso de energías inanimadas que se aplicó progresivamente en todos los sectores y que provocó el crecimiento autosostenido y progresivo de Inglaterra desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta 1830. La combinación de varios factores junto con la casualidad hicieron que fuera en Inglaterra y no en otro país donde se produjera ese cambio. El pensamiento racionalista que apoyaba la investigación científica y técnica, la revolución agraria experimentada a lo largo del siglo XVII y XVIII, las migraciones hacia la ciudad (urbanización), la gran tradición manufacturera y la existencia de numerosos recursos naturales y de capital fueron los principales condicionantes de la Revolución Industrial. Se produjeron innovaciones en el sector de la minería, la siderurgia, el textil (principalmente el algodonero), los transportes, la química, el papel, la industria alimenticia y el tabaco, entre otros. Y la clave de este crecimiento económico fue la introducción de la máquina de vapor en el proceso productivo y el transpote ferroviario y marítimo. Estas innovaciones hicieron aumentar la producción, reducir los costes y precios de venta y exportar en grandes cantidades. Sin embargo, la Revolución Industrial no significó un cambio estructural para Inglaterra, es decir, el paso de una economía tradicional y orgánica a una economía plenamente industrializada. Fue un proceso lento y costoso, ya que la agricultura y la actividad artesana seguían siendo los sectores predominantes en la mayoría de las regiones y el porcentaje de activos en el sector industrial no superaba el 30%.

Es evidente que la revolución industrial provocó un cambio muy importante en el transcurso de la historia, porque significó el paso del feudalismo al capitalismo, basado en la acumulación de capital y la obtención de beneficios a través del excedente productivo. Pero la situación actual de crisis económica hace preguntarnos: es el capitalismo el mejor sistema para las economías? El transcurso de la historia así parece indicarlo en la mayoría de los casos, aunque no está tan claro en estos tiempos, donde hay importantes desigualdades y desequilibrios.