miércoles, 8 de abril de 2009

Movimientos internacionales de trabajo y capital, semana 9


A lo largo del siglo XIX, se produjo la mayor emigración de la historia. Factores políticos, religiosos pero principalmente económicos, hicieron que más de 44 millones de europeos y 11 de no europeos emigraran hacia otros países en busca de una vida mejor. La mayoría de emigrantes fueron ingleses (36%) e italianos(18%) y el principal destino fue Estados Unidos.
Resulta sorprendente que la población inglesa fuera la que más emigró, ya que en esa época Inglaterra era la mayor potencia económica del mundo y gozaba de altos niveles de crecimiento. Pero si tenemos en cuenta que no todas las regiones del país se industrializaron de la misma manera, que la mecanización en el campo destruyó gran parte de la mano de obra agrícola y que ésta no pudo ser absorbida por la industria, ya no nos resulta tan insólito. Esta masiva emigración significó una menor presión demográfica y un aumento de los salarios per cápita en los países de origen.

Además de movimientos del factor trabajo, en esta época también se produjeron importantes movimientos de capital, es decir, inversiones en el exterior por valor de 4.000 millones de libras esterlinas. Tanto el sector de la industria como la urbanización y las plantaciones coloniales necesitaban grandes inversiones de capital para tirar adelante y eso hizo que a principios del siglo XX se empezaran a realizar inversiones en el extranjero. Los mayores inversores fueron Reino Unido (40%) y Francia (20%) y sus principales destinos fueron el resto de Europa y América del Norte (51%). Estos altos porcentajes de inversión extranjera explicarían la decadencia posterior de estas economías, que estuvieron más pendientes del progreso exterior que del propio. En cambio, países como Alemania o EE.UU apostaron por invertir mucho más en su propio territorio y eso les convirtió en el largo plazo en las mayores potencias económicas.

La crisis económica actual hace plantearnos la posibilidad de que se repita un fenómeno similar de emigración europea. Muchas empresas y entidades financieras están desapareciendo o se encuentran en una difícil situación económica, hasta el punto que algunas de ellas se ven obligadas a reducir la producción, a depender de la ayuda Estatal e incluso a recortar plantilla. Eso provoca que muchas famílias se vean envueltas en una complicada situación que finalmente les lleve a emigrar. Sin embargo, no hay que olvidar que gran parte de estos países ya han finalizado su transición demográfica, por lo que su población está estancada y el propio sistema económico es capaz de sostener a la población aunque nos encontremos en una situación de crisis. Por lo tanto, es muy improbable que vuelva a suceder un fenómeno parecido en la actualidad, o por lo menos, que se produzca con la misma intensidad de entonces.

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